SOBRE EL CASCANUECES DEL ROYAL BALLET

Clara Mollá tiene 18 años. Estudia periodismo y publicidad y relaciones públicas en la Universidad Jaume I de Castellón. Amante de la danza, quiere orientar su carrera profesional como escritora, investigadora y crítica de danza. Nos ha enviado uno de sus artículos y hemos decidido compartirlo. Esperamos que muchos otros jóvenes se animen a seguir esta especialidad. Aquí va:

Ayer se emitió “El cascanueces” del Royal Ballet en más de 900 cines por el mundo. En Zaragoza también pudimos disfrutar de este ballet tan famoso para ver especialmente en Navidad.

La producción de Peter Wright es una de las más bonitas que existen de este ballet. Con una escenografía brutal y una adaptación de coreografía muy peculiar, Wright consigue un estilo muy característico que hace que sus ballets sean especiales.

Esta vez, Francesca Hayward y Alexander Campbell han sido los bailarines que han representado a Clara y el cascanueces. Estos dos bailarines ya habían bailado en más de una ocasión este ballet y una de ellas fue también emitida en el cine hace un par de años. Estos dos bailarines demostraron una gran experiencia bailando sus papeles y cabría destacar su perfecta caracterización de éstos.

Durante la función pudimos reconocer algunos rostros de la compañía como son Mayara Magri o Leticia Stock que en una sola función realizaron tres cambios completos de vestuario.

La danza china fue una de las más aplaudidas posiblemente debido a su modificación del propio Wright este año. Esta danza, muy similar a la rusa que se hace después, estaba compuesta por una serie de saltos que requerían gran precisión y giros con gran dificultad. Esta vez fue bailada por dos integrantes de la compañía, Luca Acri y Marcelino Sambé, en vez de cuatro que eran en la anterior versión.

Yuhui Choe representó, como es habitual, el hada de las rosas. La coreana fue elegante, impecable y ovacionada.

Los papeles principales los protagonizaron Laurent Cuthbertson y Federico Bonelli. Ambos estuvieron impresionantes a pesar de los nervios durante la actuación. Ella es dulce y sutil por naturaleza. Ha nacido para representar el hada de azúcar. Bonelli demostró su perfecta técnica y estuvo brillante en su papel.

Cabría destacar a Gary Avis por su extraordinaria caracterización de Drosselmeyer.

Posiblemente el cascanueces sea uno de los ballets más complejos escenográficamente. El árbol que aparece en el primer acto tiene más de 300 decorativos y mide más de 4 metros de altura. Este es solo uno de los cientos de elementos que aparecen en esta producción. El Royal Ballet ha convertido este famoso ballet en un clásico de su repertorio ya no solo por su adaptación coreográfica sino también por su compleja pero conseguida escenografía.

Sin duda esta producción es uno de los platos estrella de la compañía y ballets como éste hacen que la compañía esté en tan alta estima como lo está. Una ejecución brillante por parte de todos los bailarines, especialmente de los alumnos del Royal Ballet School y Upper School, olvidando alguna que otra caída resbaladiza.

La emisión en vivo de estos ballets permite a los espectadores introducirse en el interior del teatro. En esta ocasión fue de la mano de Darcey Bussell. Antes del ballet y durante el intermedio se emitieron vídeos de los ensayos de esta producción. Se pudo ver la dura pero recompensada rutina de los bailarines en un día normal de trabajo. También Bussell mantuvo una conversación con Sir Peter Wright acerca de su producción y su 90 cumpleaños. La confección de zapatillas puntas y el nuevo proyecto de Alessandra Ferri junto con los bailarines del Royal Ballet y el coreógrafo McGregor fueron otros temas también comentados.

Este tipo de emisiones que se realizan cada año en los cines son una gran oportunidad para conocer un poco más los ballets y las compañías que lo representan. Las próximas emisiones del Royal serán en unos meses y traerán a los cines ballets como Jewels o la bella durmiente.

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B.DANCE EN EL CENTRO DE DANZA. TRAYECTOS 2016

El Centro de Danza de Zaragoza colabora estos días con Trayectos acogiendo en una de sus salas algunos de los coreógrafos que participan este año en el festival para que impartan sus talleres coreográficos. Chien-Chih Chang, Po-Cheng Tsai y la japonesa Ruri Mitoh son los invitados en esta edición: formacion-trayectos-2016/

Po-Cheng Tsai es el coreógrafo fundador de B.Dance. Esta compañía taiwanesa, creada en 2014, ofrece en su país una plataforma creativa de proyección internacional a muchos bailarines con talento que se veían obligados a dejar esta disciplina por falta de oportunidades. El pasado año recibió el primer premio en el Certamen Internacional de Coreografía Burgos-Nueva York por su espectáculo Hugin/Munin, incluido también en la programación que presentaTrayectos.

Desde su creación, se ha convertido en una compañía reconocida en numerosos países. Ha actuado en Alemania, República Checa, España, Israel, Dinamarca, China, Hong Kong, Francia e Italia y ha obtenido numerosos premios en otros festivales internacionales: Certamen Nacional de Danza Creativa de Taiwán, Certamen Internacional de Coreógrafos de Hannover o el Certamen Internacional de Coreografía de Copenhague.

Si queréis conocer mejor el interesante trabajo de esta compañía acudid al Teatro Principal de Zaragoza este domingo 26 de junio a las 19:30h. Las invitaciones se pueden recoger en la taquilla a partir de las 17:00h.

Y ya sabéis que el festival de Trayectos dura varios días. La programación es muy variada y accesible. ¡No os lo perdáis!

DEL CINE EN CASA, A LA ROYAL OPERA HOUSE EN TU CINE

Un artículo-entrevista de Carlos Blanco

La nueva temporada del Royal Ballet comenzó el 22 de septiembre con la retransmisión en directo, desde la Royal Opera House de Londres, del Ballet Romeo y Julieta que Kenneth MacMillan coreografió hace ya 50 años. Más de 800 cines de toda Europa se sumaron al evento, permitiendo que los aficionados a la danza clásica pudieran disfrutar de esta suntuosa producción de gran exigencia técnica e interpretativa. Para celebrarlo dos de sus principales estrellas, Laura Morera y Ricardo Cervera, visitaron nuestro país y pudimos hablar con ellos sobre la divulgación de la danza clásica, la formación de nuevos públicos y la paradoja de que, habiendo en España magníficos maestros y maestras de danza que han formado a muchos de los mejores bailarines del mundo, todavía siga siendo la danza la cenicienta de las artes.

Laura, nacida en Madrid, entró en la escuela del Royal Ballet con 11 años y desde 2007 tiene estatus de Bailarina Principal. Ricardo, malagueño de nacimiento, empezó con siete años sus clases de danza clásica y dio el salto desde Torremolinos a la Escuela Superior del Royal llegando a Primer Solista en 2002 y a asistente de maestro de danza en 2014. Ambos siguen en activo y comparten sus conocimientos y experiencia impartiendo clases magistrales y talleres. Es ese aspecto pedagógico y divulgativo con el que comenzamos nuestra conversación.

España ha sido y es cantera de grandes maestros de danza y magníficos bailarines, pero tengo la impresión de que carecemos de un público mayoritario, suficientemente formado, capaz de valorar en toda su complejidad el lenguaje de la danza ¿Cómo se forma a los espectadores en el Reino Unido?

Ricardo: En Reino Unido hay una tradición bastante importante en cuanto al ballet clásico y la ópera, por tanto el público está muy interesado y es muy fácil llegar a ellos. Por eso es tan importante las retransmisiones en directo que llegan a otros países, como es el caso de España donde no se tiene acceso, quizá, a actuaciones de ese tipo.

¿Es la danza parte del currículo escolar allí?

Ricardo: Sí, muchos de los colegios tienen esta opción como actividad extracurricular, así que ya desde muy jóvenes se fomenta la danza en los colegios ingleses.
Laura: Pero también en España. Yo iba al colegio La Pureza y empecé a tomar clase de danza porque vinieron a dar clase a nuestro centro. Lo que pasa es que no hay tanta tradición como en Inglaterra y vamos poco a poco, creo.

Habéis estado implicados en actividades divulgativas. Ricardo ha dado alguna clase para el London Amateur Ballet. ¿Cuál es la función del LAB? ¿Podría reproducirse una iniciativa así en España?

Ricardo: Sí, por supuesto, porque se trata de adultos que no han tenido la oportunidad de estudiar desde muy jóvenes, pero tienen mucha pasión por la danza y buscan actuar. Reciben clase, tienen cursos y, cada cierto tiempo, hacen una pequeña representación en la que han estado trabajando durante varios meses.

¿Quién apoya estas iniciativas en U.K, son públicas, privadas, tienen apoyo institucional?

Ricardo: En este caso es privado.

Tengo la impresión de que en España todavía se ve la danza como una actividad elitista. ¿Deberían fomentarse experiencias como las de Five Days to Dance o el Ballet Hoo! para que en nuestro país acabáramos con esa imagen?

Laura: Sí, yo creo que sí. Hay muchos teatros y Ayuntamientos que, realmente, están intentando traer danza clásica, porque hay tradición pero es verdad que el público todavía tiene que acostumbrarse. Como decía Ricardo, las retransmisiones a través de los cines pueden, puntualmente, animar a los espectadores a ver, en directo, una función de Ballet porque lo que han visto les ha llegado al corazón.

El premiado documental de producción española Five Days to Dance, registra un proyecto educativo en un Instituto de Educación Secundaria donde, un lunes, aparecen Wilfred y Amaya, dos bailarines, con la intención de reclutar voluntarios para montar y ejecutar sobre un escenario una coreografía en cinco días. Una semana que cambiará las vidas de esos chicos y chicas que nunca pensaron que la danza pudiera ayudarles a descubrirse a sí mismos. Por su parte, el proyecto del Ballet Hoo! se gestó desde el departamento educativo del Birmingham Royal Ballet, y mezcló el mundo de la danza con jóvenes en riesgo de exclusión social, cambiando las vidas de todos los que participaron en la experiencia. Para más información sobre ambas propuestas puedes buscar en la red. Hay grabaciones en youtube, puedes descargar el documental o leer sobre los aspectos más personales del proyecto en el artículo de Ginnie Wollaston: Ballet Hoo! What happened beyond the TV screen.

Volvamos a nuestra charla con Laura y Ricardo. Hablábamos de la importancia de la difusión de la danza y de las salas de cine como vehículo popular para realizarla.

¿La retransmisión, aunque sea en directo, de un ballet no puede traicionar el espíritu del espectáculo “en vivo” para el público no acostumbrado al lenguaje de la danza?

Ricardo: Hombre siempre es mucho mejor ver una actuación en directo. Pero la parte positiva de estas retransmisiones es que cuentan con muy buenas cámaras, muy buenos ángulos y están casi metidas en el escenario. El público se siente parte de la acción. Es una manera distinta de ver la danza, en vez de verla desde fuera se está involucrado en ella. Es una forma de hacerles sentir que quizá les gustaría formar parte de eso.

Laura: Además pueden ver a las mejores compañías del mundo, con interpretaciones y escenografías “de peso”. Cuando yo vi una actuación del Royal Ballet es cuando, realmente, me enamoré del Ballet porque vi las posibilidades que tiene dramáticamente, artísticamente y, por supuesto, técnicamente. El público necesita ver lo más posible, incluso contemporáneo, y la oportunidad de acudir al cine puede ser más fácil que ir a un teatro y, por supuesto, más que tomar un avión para poder ver en directo a una de estas grandes compañías.

Como hemos dicho, la temporada 2015/16 de la Royal Opera House Live Cinema se inauguró con un gran clásico, Romeo y Julieta, pero qué otras citas hay.

Laura: Sí. El Royal Ballet siempre ha traído clásicos y, por primera vez, esta temporada va a traer lo que nosotros llamamos un “quadruple bill”, un programa con piezas más cortas, un poco más neoclásicas, más teatrales. El 12 de noviembre próximo tenemos una coreografía de Liam Scarlett, en la que bailo yo, llamada Víscera, una Carmen de Carlos Acosta, Tchaikovsky Pas de Deux de Balanchine y el Preludio de la siesta del fauno de Jerome Robbins.

El 16 de diciembre la cita navideña en los cines será con El Cascanueces, con coreografía de Peter Wright tras Lev Ivanov. Ya en el 2016, el 26 de enero trae un programa consagrado a Frederick Ashton con Rhapsody y The Two Pigeons. Giselle está prevista para el 6 de abril, con coreografía de Marius Petipa. Pero la gran apuesta del Royal Ballet es la producción Frankenstein, del coreógrafo residente Liam Scarlett (Víscera es otro de sus trabajos) que ha adaptado, en forma de ballet narrativo, el relato de Mary Shelley y que llegará a nuestros cines el 18 de mayo siguiente.

Ricardo, compagináis vuestras apariciones sobre el escenario con la imprescindible tarea de transmitir vuestra experiencia a las nuevas generaciones de bailarines. Vuestro trabajo
como profesores os ha traído, afortunadamente, a nuestro país. ¿Cómo ves la cantera de futuros bailarines y bailarinas?

Ricardo: Acabamos de dar una master class aquí, en Madrid, con alumnos de las mejores escuelas y hemos visto que hay un nivel muy alto. Técnicamente, España siempre ha tenido muy buen nivel y a nosotros nos ha interesado fomentar la parte artística que quizá aquí esté un poco más descuidada o no se haga tanto hincapié, al no haber tanto legado y tradición como, por ejemplo, tenemos nosotros allí en Londres.

En España sufrimos siempre la controversia entre Compañía Nacional de Ballet Clásico o Compañía Nacional de Contemporáneo ¿por qué esa manía de nuestros gestores culturales de restar en vez de sumar? ¿Por qué no podemos tener dos compañías nacionales?

Ricardo: En casi todos los países de Europa las hay. Aquí puede ser por problemas económicos, por falta de apoyos a la danza…

Laura: Es un poco lo que comentábamos antes. Cuando un gobierno da dinero, lo hace a lo que considera que es importante para la Cultura de ese país y en Inglaterra la Opera, el Ballet, el Arte son muy importantes y creo que aquí el Ballet no se considera tan importante. Están empezando ahora, llevará un tiempo y llegará un momento en que haya una compañía contemporánea y una clásica. De contemporáneo ya ha habido, muchas y muy buenas. El Ballet Nacional bajo la dirección de Nacho Duato era fantástico, pero la verdad es que necesitamos más tradición de danza clásica.

¿Creéis que una ley de mecenazgo podría paliar la falta de apoyo económico institucional?

Laura: Yo, como soy bailarina, estoy muy de acuerdo con eso (risas), ayudaría mucho pero no puedo decir si es lo que tienen que hacer, ya que, obviamente, hay muchos problemas económicos y la gente puede pensar que hay temas más importantes. España es un país de gran calidad cultural y supondría un pequeño esfuerzo por potenciar el Ballet clásico.

Entrevista Laura Morera y Ricardo Cervera Carlos Blanco es actor, cantante y profesor de danza para actores en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza.

 

 

BALLET EN EL CINE: Romeo y Julieta

El verano se despide con otra propuesta de danza que nos llega desde la Royal Opera House. Comienza una nueva temporada de cine en directo con el ballet ROMEO Y JULIETA que se proyectará en las pantallas de cine CINESA de toda España el 22 de septiembre a las 20:15 h.

Existen varias versiones coreográficas (Luzzi, Galeotti, Psota, Cranko…) y musicales (Tchaikovsky, Delius, Berlioz…) de esta obra de Shakespeare. El Royal Ballet representará la maravillosa coreografía de Kenneth MacMillan , un creador que rompió con los moldes de su época al intentar plasmar en la danza clásica la expresión natural de las emociones humanas en lugar de limitarse a la estética o la belleza.

MacMillan se inspiró en la música que compuso Sergei Prokofiev en 1935. La partitura había sido encargada por el Bolshoi a partir de la idea de Sergei Radlov, director de teatro, de crear un nuevo Romeo y Julieta. Prokofiev y Radlov trabajaron en el libreto junto con el coreógrafo Leonid Lavrovsky y el dramaturgo Adrien Piotrovsky. Hoy encontramos la música de Prokofiev sugestiva, brillante y con un intenso dramatismo pero en su época esa novedosa manera de componer, y el hecho de resultar completamente diferente a lo acostumbrado, fue motivo para argumentar que era “imposible” de bailar. Eso, y el final feliz que Prokofiev proponía, hizo que no se llegara a un acuerdo y el Bolshoi rechazó la partitura. Fue el checo Ivo Vána Psota quien coreografió el ballet y su estreno tuvo lugar en el Teatro de Brno en 1938. El éxito obtenido hizo que, dos años más tarde, se montara de nuevo en el Kirov. Finalmente el Bolshoi no tuvo más remedio que cambiar de opinión y presentó su propia producción en 1946 con la partitura de Prokofiev.

Romeo y Julieta. Teatro Bolshoi, 1946
Romeo y Julieta. Teatro Bolshoi, 1946

Kenneth MacMillan también deseaba coreografiar su propio Romeo y Julieta tras haber visto la versión creada por John Cranko en 1962 para el ballet de Stuttgart. Creó un paso a dos para Lynn Seymour y Christopher Gable basado en la escena del balcón y poco después recibió el encargo de coreografiar el que sería su primer ballet en tres actos. Discutió sus ideas sobre el carácter de los personajes de Julieta y Romeo con los que iban a ser sus protagonistas (Seymour y Gable) pero, unos días previos al estreno, la dirección de la Royal impuso como bailarines principales a la pareja más famosa de aquel momento, Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, permaneciendo Seymour y Gable como segundo elenco. De esta manera quedaba asegurado el éxito de publicidad y de taquilla, tanto en Londres como en la gira que iba a emprender la compañía por Estados Unidos. Por la misma razón fueron también los protagonistas de la película Romeo y Julieta que dirigió Paul Czinner un año después del estreno del ballet.

Margot Fonteyn, Kenneth MacMillan y Rudolf Nureyev
Margot Fonteyn, Kenneth MacMillan y Rudolf Nureyev

Nicholas Georgiadis, uno de los grandes diseñadores del siglo XX, se encargó de esta maravillosa producción creando monumentales decorados que hacían resaltar la vulnerabilidad de Julieta en un ambiente opresivo, poderoso e imponente.

El ballet Romeo y Julieta de MacMillan se estrenó el 9 de febrero de 1965 en el Covent Garden y pronto se convirtió en la versión más conocida del ballet de Prokofiev en Gran Bretaña y Estados Unidos. En esa primera representación la audiencia aplaudió durante 40 minutos, a pesar de que Nureyev se estaba recuperando de una lesión. Han pasado 50 años desde entonces.

Hoy tenemos otros grandes bailarines como protagonistas.

En relación a este 50 aniversario, Deborah MacMillan, su esposa, ha declarado: “Kenneth era un loco de las películas, le encantaba el cine y es debido a esta pasión lo que hace que sus producciones funcionen tan bien en la pantalla grande. A la hora de crear coreografías se adelantaba a lo que después el público ha demandado, capturando la imaginación con cada movimiento, y es este sentido innato de lo que iba a funcionar en cámara lo que tan a menudo condujo su visión en el escenario. También creía en la creación de personajes verídicos con historias reales en un ballet como Romeo y Julieta, donde la angustia y la pasión será más evidente de cerca y personal en los cines”.

Prokofiev compuso para el cine y Georgiadis trabajó también en varios proyectos cinematográficos. La cita es obligada.

29 abril: DÍA INTERNACIONAL DE LA DANZA 2015

El bailarín y teórico Jean Georges Noverre nació un 29 de abril de 1727. Esta fecha fue establecida en 1982 como el Día Internacional de la Danza por el Comité Internacional de la Danza del Instituto Internacional del Teatro (ITI). Es un día en el que la danza se asoma a las calles y se da lectura a un manifiesto redactado por una personalidad conocida de la danza.

En esta ocasión la figura invitada para escribir el manifiesto es el español Israel Galván, coreógrafo y bailaor, renovador del flamenco escénico y ganador de varios premios (entre ellos el Premio Nacional de Danza en 2005 en la modalidad Creación, el Premio Max de las Artes Escénicas al mejor intérprete masculino y mejor coreógrafo en 2012 o, recientemente, el Premio de la Crítica en el Festival de Jerez 2015 por su espectáculo Fla.co.men). Galván ha realizado numerosas colaboraciones en diferentes proyectos y con artistas muy dispares y es, desde 2010, el primer artista español asociado del Téâtre de la Ville de París.

Aquí podéis verlo en uno de sus trabajos más experimentales. Se trata de la coreografía Solo, creada en 2007:

Y este es su manifiesto:

Carmen Amaya, Valeska Gert, Suzushi Hanayagi, Michael Jackson… danza inclasificable. Yo no podría descifrar sus estilos de baile… los veo como turbinas generadoras de energía y esto me hace pensar en la importancia de la coreografía sobre esa misma energía del que baila. Seguramente lo importante no es la coreografía, sino precisamente esa energía, el torbellino que provoca.

Imagino una bobina tesla atrayéndolos a todos y emitiendo un rayo sanador y provocando una metamorfosis en los cuerpos: Pina Bausch como mantis religiosa, Raimund Hoghe convertido en escarabajo pelotero, Vicente Escudero en insecto palo y hasta Bruce Lee en escolopendra.

Bailé mi primer dúo con mi madre, embarazada de 7 meses. Puede parecer una exageración. Aunque casi siempre bailo solo, imagino que me acompañan fantasmas que hacen que abandone mi papel de “bailaor de soledades”. No querría decir Didi-Huberman: de soleares.

De pequeño, no me gustaba el baile, pero era algo que salía de mí de una forma natural y fácil. Casi instintiva. Con el tiempo me di cuenta que el baile curaba, me hacía efecto, casi medicinal, me ayudó a no ser tan introvertido y a abrirme a otras personas. He visto la imagen de un niño enfermo de ébola curándose a través de la danza. Sé que es una superstición, pero, ¿sería eso posible?

Después, el baile, acaba convirtiéndose en una obsesión que consume mis horas y que hace que baile hasta cuando me quedo quieto, inmóvil, apartándome así de la realidad de las cosas. No sé si esto es bueno, Malo o necesario pero…así es. Mi hija Milena, cuando estoy quieto en el sofá, pensando en mis cosas, con mi propio runrún, me dice: papi, no bailes.

Y es que veo a la gente moviéndose al andar por la calle, al pedir un taxi, al moverse con sus diferentes formas, estilos y deformidades. ¡Todos están bailando! ¡No lo saben pero todos están bailando! Me gustaría gritarles: ¡hay gente que todavía no lo sabe!, ¡todos estamos bailando!, ¡los que no bailan no tienen suerte, están muertos, ni sienten ni padecen!

Me gusta la palabra fusión. No como palabra de marketing, confusión para vender un determinado estilo, una marca. Mejor fisión, una mezcla atómica: una coctelera con los pies clavados en el suelo de Juan Belmonte, los brazos Aéreos de Isadora Duncan y el medio cimbreo de barriga de Jeff Cohen en Los Goonies. Y con todos estos ingredientes hacer una bebida agradable e intensa, que esté rica o amarga o se te suba a la cabeza. Nuestra tradición también es esa mezcla, venimos de un coctel y los ortodoxos quieren esconder su fórmula secreta. Pero no, razas y religiones y credos políticos, ¡todo se mezcla!, ¡todos pueden bailar juntos! Quizás no agarrados, pero sí unos al lado de los otros.

Hay un antiguo proverbio chino que dice así: el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo. Cuando una mosca levanta el vuelo en Japón, un tifón sacude las aguas del Caribe. Pedro G Romero, después de un aplastante baile por sevillanas, dice: el mismo día que cayó la bomba en Hiroshima, Nijinsky repitió su gran salto en un bosque de Austria. Y yo sigo imaginando: un latigazo de Savion Glover hace girar a Mikhail Baryshnikov. En ese momento, Kazuo Onose queda quieto y provoca una cierta electricidad en María Muñoz que piensa en Vonrad Veidt y obliga a que Akram Khan provoque un terremoto en su camerino: se mueven sus cascabeles y el suelo se tiñe con las gotas cansadas de su sudor.

Me gustaría poder dedicar este Día Internacional de la Danza y estas palabras a una persona cualquiera que en el mundo esté bailando en este justo momento. Pero, permitidme una broma y un deseo: bailarinas, músicos, productores, críticos, programadores, demos un fin de fiesta, bailemos todos, como lo hacía Béjart, bailemos a lo grande, bailemos el Bolero de Ravel, bailémoslo juntos.

Israel Galván

 

 

FIVER: UNA CITA CON LA VIDEODANZA (II)

FIVER es una plataforma de ayuda a la creación y la difusión de la videodanza. Las personas que trabajan en la organización, Marco Dugnani, Gonzalo Gómez y Marina Pascual como coordinadores y Samuel Retortillo como director artístico, lo hacen sin ánimo de lucro.

Marco Dugnani y Samuel Retortillo
Marco Dugnani y Samuel Retortillo

Marco, además de ser el coordinador artístico, forma parte del equipo TECAD y está en FIVER desde sus comienzos, al igual que Marina y Samuel, impulsor del proyecto. Samuel ha sido compañero de andanzas cuando estábamos todos subidos a los escenarios, así que le hemos preguntado en calidad de director cómo se concibió este festival y cuáles son sus expectativas:

TECAD – ¿Cómo surgió la idea de crear este festival?
SAMUEL R. – Todo comenzó en el verano de 2012, hablando con un compañero de piso, Roberto Martínez, que es otro bailarín riojano, sobre la falta de plataformas o la falta de organizaciones que difundieran y apoyasen la videodanza.
Contactamos con un centro social en Logroño, el Centro Cultural Ibercaja, y solicitamos que nos cediera el pequeño teatro que tiene para hacer nosotros un pequeño concurso de videodanza. Luego la directora del centro social nos pasó directamente con el Gobierno de La Rioja y nos propusieron hacerlo dentro del Festival Actual, a lo cual dijimos que sí. Les pedimos a cambio que dieran un poco de dinero para premios, ya que nosotros lo organizaríamos de manera gratuita, sin cobrar nada por ello.
El Gobierno dijo que sí. Se hizo esa primera edición y, bueno… fue un “boom”. Recibimos muchos vídeos, de muchos países, la voz corrió rápidamente y empezamos a hacer colaboraciones con festivales de otros países. Me centré sobre Sudamérica porque creía que era un buen comienzo estrechar lazos con Argentina, con Chile, con Brasil… también con Portugal porque había estado bailando allí.

T. – Y repetisteis, porque ya vais por la 3ª edición…
S.R. – Sí. El segundo año conseguimos que nos dieran más apoyo. Se volvió a colaborar con otros festivales y empezamos a ampliar las acciones de FIVER enfocándolas a la difusión y educación. En museos, como el CDAN de Huesca, en el museo Würth de La Rioja, que dio un premio, y donde estuvieron un mes expuestos los videodanza seleccionados, siempre con entrada gratuita todo.
Y este último año nos hemos visto sobrepasados por número de piezas. Hemos tenido un jurado de siete personas. Siempre hemos tenido jurado con bastante gente y de diversas áreas para que haya una visión más global de la cinedanza, no solamente hecha por bailarines o coreógrafos.

T. – ¿Qué habéis logrado hasta ahora?
S.R. – Bueno, yo creo que cada vez nos internacionalizamos más, hacemos colaboraciones con otros países. En España hemos conseguido que haya este foro que, de alguna manera, intenta unir un poco a la gente que se dedica profesionalmente a tiempo parcial o a tiempo total a esto para ver cuáles son los puntos débiles de este género, cómo se puede ayudar entre todos a hacer que sea más conocido… Sobre todo, yo creo que la difusión es lo más importante en estos momentos, ya que no es un género comercial. No es como el cine, no es como la música. No tiene una finalidad comercial y eso es un gran problema porque tampoco se mueve presupuesto ni ayudas para hacerlo.
Hemos contado en España con el apoyo de Nuria Font, por ejemplo, que es una de las personas más importantes dentro del género, con otros festivales como Óxido Fest o Choreoscope.

T. – ¿Hay algún área de videodanza que os interese especialmente?
S.R. – Nos interesa mucho, quizás lo que más, la parte social: qué se puede hacer con el cinedanza, qué es lo que la danza puede aportar a la sociedad. Por eso también colaboramos con el Festival Mits, de Barcelona, que tiene un trabajo con centros de reclusión, con chavales jóvenes… Dentro del Festival FIVER también hacemos diferentes secciones, por ejemplo, una para documentales, que este año ha ganado un documental sobre videodanza en un centro de menores. A mí me parece muy importante esto, porque al final es una utilidad práctica, un servicio a la sociedad. Y eso también hay que dejarlo claro: que la danza no solamente es un espectáculo, sino que, muchas veces, es un servicio social.

T. – Cierto… ¿Para la próxima edición habrá novedades? ¿Tenéis nuevos planes?
S.R. – Este año abrimos las puertas de FIVER porque nos estamos encontrando siempre con muchos problemas para que la gente nos eche una mano activamente. Por ello hemos propuesto una plataforma que se llama International Screendance Movement con el fin de unir diferentes países, de promover la colaboración entre personas de diferentes países para que puedan realizar acciones locales o nacionales y que todas, de alguna manera, vengan a apoyarse unas entre otras. Estamos intentando que en Italia haya un grupo de trabajo, que en Portugal haya un grupo de trabajo, que en Grecia haya un grupo de trabajo… sobre todo para juntar esfuerzos, para conseguir un poquito que todo esto llegue a más gente y que más gente se involucre.
Hay mucho dinero que se invierte: todo lo que es página web, todo lo que es la edición del material… Los técnicos tienen que estar pagados también cuando hacen la edición porque es su trabajo. Nosotros lo hacemos porque… bueno, nos parece importante el hacerlo, pero no puedes involucrar a otra gente que trabaja para esto sin que cobren por ello, aunque todo el mundo que colabora con FIVER lo hace a precios de risa, sobre todo la empresa zaragozana Tropical, de diseño gráfico. Con ellos hemos estado desde el principio y hacen un trabajo excepcional. FIVER no habría sido lo mismo sin su apoyo. Les estamos muy agradecidos porque siempre han estado ahí, y también a las personas que se han incorporado, como Gonzalo Gómez, que es el coordinador audiovisual del Festival FIVER desde hace un año, y a las que se han volcado puntualmente, como Encarna Domingo.
Yo creo que este año seguiremos haciendo la 4ª edición en La Rioja, aunque también nos planteamos que, lo que es el festival, tenga la sede fija en Logroño en el Festival Actual, pero que luego FIVER sea de todos los sitios.

T. – Hoy en día es difícil encontrar organismos o entidades que financien proyectos como el vuestro.
S.R. – Sí. Hay un grave problema de sponsor y de apoyo porque no se conoce lo que es el videodanza, por lo tanto no hay interés.
Para mí es muy importante que el mundo de la danza escénica apoye y ayude a la difusión y a la producción de nuevos proyectos de cinedanza. Por eso este año yo creo que un objetivo principal es llevar el cinedanza hacia las compañías y organismos de danza profesionales.
Y el tema de los sponsor es vital. Cualquier acción que llevamos a cabo tiene unos gastos, aunque sean mínimos. Necesitamos también gente que nos financie porque el dinero lo estamos poniendo de nuestro bolsillo casi siempre.
Desde FIVER lo que hemos hecho siempre es que el dinero aportado por el Gobierno de La Rioja se ha invertido íntegramente, quitando los gastos propios que implica hacer un festival (edición, etc.), en premios para ayudar a crear nuevos videodanzas, cinedanzas, o como lo queramos llamar. Creemos que con patrocinios se podrían sufragar los gastos que conlleva el hacer una exhibición.

T. – El dinero es importante, y el trabajo que hacéis de difusión también. ¿En qué consiste?
S.R. – Los videodanzas premiados en la primera semana de enero, la semana del festival, representan a FIVER, así que intentamos que tengan una exhibición. Como si fuera una extensión de FIVER en diferentes ciudades, en diferentes países, para que la gente pueda conocer FIVER y conocer el trabajo de estas personas.
También otro apartado que tenemos es la videoteca online, de uso gratuito, para poder ver los trabajos de videodanza que han sido premiados, porque si no es un poco complicado ver un cinedanza. ¿Dónde lo buscas? Es complicado… Llegamos a un acuerdo con los galardonados en que ellos nos ceden el permiso para poder exhibir los vídeos dentro del festival, en el canal oficial de Vimeo.
Nuestro objetivo es que cualquier persona pueda conocerlo, no solo la gente a la que le gusta la danza, o los bailarines. Por eso intentamos siempre que la entrada a los eventos que hacemos sea gratuita o sea con un importe mínimo, comparable al precio de una caña.

T. – ¿Cómo ves el futuro de la danza audiovisual? ¿Eres optimista?
S.R. – Sí, ¡por supuesto! El mundo del cine, la media naranja de la videodanza, es cada vez más sensible a las posibilidades técnicas y artísticas que puede dar el movimiento de un actor en la pantalla, y los bailarines tienen mucho que aportar en este sentido por el control, la vivencia y la forma de trabajar el movimiento y el cuerpo al ser su principal forma de expresión. Por eso creo que la danza apoyará cada vez más la cinedanza porque es una forma más mediática de llegar al público, y creo que también el cine se acercará al cinedanza, o lo incorporará como una herramienta más de trabajo, porque consigue dar una sensibilidad y una creatividad poco explorada. Además, gracias a las nuevas técnicas, la videodanza tiene muchas posibilidades de enriquecimiento en todos los sentidos.

Samuel termina esta entrevista con unas palabras de Gustavo Cerati, el compositor y cantante argentino que murió el pasado año:

“No solo no hubiéramos sido nada sin ustedes, sino con toda la gente que estuvo alrededor desde el comienzo. Algunos siguen hasta hoy. Gracias totales”.

Y nosotros te agradecemos a ti y a personas como tú todo el tiempo y la energía que nos dedicáis para que podamos seguir disfrutando del arte.

SOBRE COREOGRAFÍAS Y LUCHAS

“Coreografía” es el arte de describir, organizar y fijar movimientos en el espacio. Este arte de saber crear estructuras de movimientos no se emplea sólo en la danza, sino también en otras disciplinas como la gimnasia o el patinaje, en desfiles, en el teatro o en el cine, sobre todo en películas del género de acción. Existe una especialidad teatral, el Stage Combat, que permite a actores y bailarines aprender la técnica de combate de forma que pueden representar una lucha aparente sin que nadie salga dañado.

El combate simulado es tan antiguo como las danzas guerreras. Los griegos lo incluían en el teatro, los romanos escenificaban luchas de gladiadores, y durante la Edad Media se organizaban torneos medievales. Desde hace siglos la lucha estilizada formaba también parte de los espectáculos teatrales de las culturas orientales, como la japonesa, la china, o la india.

En Europa, durante la época isabelina (1558-1625), las luchas en los escenarios eran frecuentes.. William Shakespeare incluía en sus obras escenas de duelos y peleas, lo cual hacía aun más interesante la acción dramática. Esto mismo se trasladará a los ballets que combinan danza con escenas teatrales o pantomima, como son los llamados ballets de repertorio.

Es el caso del conocido Romeo y Julieta de Shakespeare, que ha tenido múltiples y variadas interpretaciones. El primer ballet basado en esta obra se estrenó en Venecia en 1785 (música de Marescalchi y coreografía de Eusebio Luzzi). Otros compositores y coreógrafos se han inspirado en esta historia para crear sus propias versiones, pero de todas ellas quizás la más conocida es la del británico Kenneth MacMillan con música del ruso Sergei Prokofiev, estrenada en 1965 por la Royal Ballet. El día de su estreno tuvo una ovación de 40 minutos… Hoy en día sigue siendo uno de los ballets más bellos y aplaudidos.

Aquí podéis ver un interesante ensayo del enfrentamiento entre Romeo (Edward Watson) y Tibaldo (Gary Avis):

Otra versión famosa de Romeo y Julieta es la coreografiada por Jerome Robbins. El gran Leonard Bernstein compuso la música del musical West Side Story, que se estrenó en Broadway en 1957. Tras el enorme éxito fue llevada al cine cuatro años más tarde. Obtuvo nada menos que diez oscars. Las familias Capuleto y Montesco se convierten aquí en dos bandas enfrentadas: los Jets y los Sharks:

En estas versiones los actores no dejan de ser bailarines (ni los bailarines dejan de ser actores) pero, como decíamos antes, la coreografía no sólo tiene que ver con danza. Hay muy buenos coreógrafos en el cine de acción.

Escenas de luchas con espadas en películas como Los Piratas del Caribe, La Máscara del Zorro, Alatriste, El Señor de los Anillos, o Star Wars, entre muchas otras, se deben al buen hacer coreográfico de Bob Anderson, esgrimista profesional y actor británico. Por cierto, él mismo dobló el personaje de Darth Vader en varias escenas. El también británico William Hobbs colaboró en Las Amistades Peligrosas, Excalibur, Flash Gordon, El hombre de la Máscara de Hierro o Juego de Tronos.

Y si hablamos de artes marciales es Bruce Lee el que marca un antes y un después en las formas de los combates. Muchos otros “Bruces” han querido imitar su estilo pero ninguno ha podido superarlo. En este documento él mismo habla de su método de trabajo y su filosofía.

Otro interesante coreógrafo y director de numerosas películas es Yuen Woo Ping. De origen chino, estudió Kung Fu y el arte de la Ópera de Pekín. Este estilo de ópera china en la que los actores no sólo hacen teatro, sino también mimo, canto, danza y acrobacia, le ha servido para imprimir un sello especial a sus coreografías de acción. La trilogía Matrix, Tigre y Dragón o Kill Bill son sólo algunos de sus trabajos como coreógrafo.

¿Qué os parece? ¿Tiene algo de danza?

Por cierto, parece que Bruce Lee, además de desarrollar su propio estilo, el Jeet Kune Do, de estudiar la carrera de filosofía y formarse en las artes del Kung Fu, el Taichi y practicar boxeo, fue también un buen bailarín… Su hija, Shannon Lee, cuenta que su padre fue campeón de chachachá en Hong Kong.