LOS ORÍGENES DEL BALLET

El origen del ballet se remonta al siglo XV, en la época del Renacimiento. Anteriormente, durante la Edad Media, la moral cristiana que imperaba en occidente fue causa de represión de la danza por considerarla promotora de la permisividad sexual: la idea de cualquier expresión a través del cuerpo se asociaba a algo malo, alejado de lo espiritual. Por supuesto, eso no fue impedimento para que tanto el pueblo llano como la nobleza dejaran de bailar.

El movimiento renacentista, iniciado en Italia, rompió con muchas de las tradiciones medievales renovando el campo de las artes, las ciencias, la política o la religión. Tuvo también su repercusión en la danza, la cual constituía parte destacada de las representaciones efectuadas por los nobles que ofrecían a los visitantes de otras cortes o entre la burguesía, pasando de ser un arte sin ningún tipo de orden geométrico a ser un arte de normas y equilibrios. Era tan importante, que artistas de la talla de Boticelli o Leonardo da Vinci se prestaron a colaborar en el diseño de escenografías para espectáculos.

Domenico Da Piacenza es considerado el primer coreógrafo de la historia. A mediados del Quattrocento (siglo XV) este maestro estableció una serie de elementos básicos que constituyen la danza, así como algunos pasos fundamentales, en su tratado De Arte Saltandi et Choreas Ducendi (Arte de Danzar y Dirigir Conjuntos). Exigente con sus alumnos, éstos debían poseer una ligereza y técnica excepcionales. Estas bases coreográficas no se consideran ballet como lo conocemos hoy en día (la palabra “ballet” viene del término “balletto”, empleado por primera vez en el Tratado de Danza escrito por Domenico Da Piacenza y su discípulo Guglielmo Da Pesaro), sino que es el comienzo de una evolución que va tomando conciencia del gran potencial físico y expresivo del cuerpo humano desde esta época a nuestros días.

Ya en el Cinquecento (siglo XVI), la florentina Catalina de Medici, esposa del duque de Orleáns, introdujo en la corte francesa las fiestas “a la italiana”. A esos divertimentos se les llamaba “ballet” y eran utilizados no sólo como entretenimiento, sino también como propaganda política. Este ballet de corte se basaba más en el diseño espacial y no tanto en la técnica de los danzantes, que únicamente requerían elegancia y buen porte, por lo que era preciso tener un buen organizador de los espectáculos. Balthasar Beaujoyeulx es el autor del Ballet Comique de la Reine que se celebró en 1581, ballet considerado por muchos cronistas como el primero de la historia. Este fastuoso espectáculo, de varias horas de duración, aunaba cantos, poesía, danza y música.

Sólo unos años más tarde, en 1588, Thoinot Arbeau publicaría un tratado titulado L’Orchesographie en el que se describen distintos estilos de danzas, sus pasos, posturas, recomendaciones de movimientos, la relación danza-música y el estudio de su geometría coreográfica.

En el siglo XVII la danza continúa su evolución. En Inglaterra los entretenimientos cortesanos, inspirados en los dramas italianos de la época, pasaron del uso de las máscaras (masques) al antimasque, donde va a prevalecer el gesto y el movimiento por encima del canto y el diálogo. Pero es en Francia donde adquiere su carácter profesional durante el reinado de Luís XIV (también llamado Rey Sol por representar el papel del dios Apolo en el Ballet de la Nuit).

Este rey, gracias a su pasión por la danza y a su deseo de mejorar los niveles de ejecución de la misma, funda la Real Academia de Danza en el año 1661, formada en un principio por los maestros más conocidos de la danza, “con el deseo de restablecer este arte en su perfección, y para mejorarlo en todo lo posible.” Sólo unas décadas más tarde, en 1713, se creará la Escuela de Ballet de la Ópera de París, la más antigua de la historia, cuyos alumnos eran niños de familias pobres escogidos entre “los mejores sujetos a fin de enseñarles la profesión gratuitamente”.

Durante este periodo, el coreógrafo Pierre Beauchamp fue quien sentó las bases de la escuela de ballet al codificar los pasos y los principios básicos de la técnica, como el en dehors o las cinco posiciones de los pies; el músico Jean-Baptiste Lully, al ver la necesidad de una unidad musical en los ballets que no existía hasta el momento, decidió que las obras debían tener un solo compositor; Molière sería el responsable de la unidad dramática y así fue como comenzó el desarrollo de la comedia-ballet.

La danza de corte comienza su camino como arte escénica, pasando de los palacios a los escenarios…

Este “making of” con tráiler incluido pertenece a la película Le roi danse, dirigida por Gérard Corbiau en el año 2000. Os recomendamos que veáis esta interesante historia narrada a través de los personajes de Luis XIV, Molière, Lully y su música.

¿Quién se anima  a probar algunos pasos de estas danzas antiguas? ¿Veis semejanzas con el ballet que se hace hoy en día?

Fuente:
HISTORIA DEL BALLET Y DE LA DANZA MODERNA. Ana Abad Carlés.
HISTORIA DEL BALLET. Ferdinando Reyna.
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