EL “EN DEHORS”

El “en dehors” (“hacia fuera”) es la base de la técnica en la danza clásica. Se trata de llevar “hacia fuera” las extremidades inferiores rotando externamente el fémur. Los muslos giran desde las caderas, gracias al trabajo que realizan los músculos rotadores externos, hasta conseguir que los pies lleguen a formar una apertura de 180º.

Esta postura no depende sólo de un correcto trabajo muscular. Otros factores como la forma de los huesos o la calidad de las cápsulas y ligamentos de la cadera pueden limitar este gesto. Si estos condicionantes no son favorables y se fuerza la posición presionando con los pies en el suelo, realizando la rotación desde la articulación de la rodilla o el tobillo, se pueden producir desalineaciones que afectarán al desarrollo de la técnica y, lo que es peor, causar lesiones.

El en dehors, a pesar de no ser una postura natural, hoy en día está justificado en la técnica del ballet clásico ya que favorece ciertos movimientos: permite una mayor elevación de las piernas, una mejor estabilización del cuerpo y una correcta colocación de la pelvis. Pero su uso no es reciente: la rotación externa de las piernas se muestra ya, aunque en menor grado, a finales del siglo XVI. El tratado de Thoinot Arbeau (1588) contiene grabados y consejos sobre diferentes danzas de la época:

Thoinot arneau en dehors

Pero fue Pierre Beauchamp (1631-1705), maestro de danza en la corte de Luís XIV, el que estableció el en dehors, junto con las cinco posiciones de los pies, como base de la técnica:

Como hemos dicho antes, el en dehors tiene ventajas anatómicas ya que facilita elevar las piernas a gran altura, pero en el siglo XVII levantar las piernas no estaba muy bien visto, y menos aún si lo hacían las mujeres, que fueron aceptadas más tarde que los hombres en la profesionalización de la danza. ¿Cuál fue entonces la razón de que se estableciera este código en esa época?

En el libro Historia del Ballet y de la Danza Moderna su autora, Ana Abad Carlés, nos relata dos posibles motivos. El primero tendría que ver con las representaciones de la danza en los teatros, que mostraban una perspectiva diferente a las realizadas en la corte:

“El en dehors permitiría una visión en ángulo sobre el escenario, de manera que el espectador podría apreciar mejor los pasos desde múltiples puntos de visión.”

El segundo motivo estaría relacionado con las modas de la época. Durante el reinado de Luís XIV (1638-1715) la vestimenta y el calzado eran muy ostentosos. En las prendas, bordadas con oro y plata, se gastaban verdaderas fortunas y tanto trajes como calzado tenían el rol de diferenciadores sociales. Esta causa estética estaría:

“relacionada con los zapatos que monarca y corte exhibían en los espectáculos, con sus tacones de plata que debían ser lucidos y, sobre todo, apreciados por los espectadores.”

En esta imagen se pueden ver distintos modelos de calzado en esa época: zapato de un artesano, zapato de corte y zueco de un campesino:

imagen zapatos luis XIV

Y hablando de zapatos… ¿Sabías que Luís XIV introdujo la moda del tacón? Por lo visto no era muy alto, aunque sí presumido. También se dice que promovió la moda del corsé… En este antiguo artículo de prensa titulado «El zapato y el tacón» se pueden ver modelos más que curiosos del siglo XVII.

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